Mostrando entradas con la etiqueta miércoles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miércoles. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de marzo de 2012

El lugar del conocimiento

Marzo 2012

Me evado del mundo momentáneamente. El respiro que necesito en el lugar indicado donde lo necesito. Se intuye, por el silencio, que las personas de allí dentro están concentradas en su trabajo, en su deber. De mientras, cada cierto tiempo, se pueden oír los pasos de aquellos que se disponen a tener una toma de contacto con su mente.

Libros por allí, libros por allá. Cientos de miles de millones de letras impresas en cada una de esas páginas, millones de pensamientos plasmados en papel esperando a que un lector interesado pueda hospedarlos en su cabeza. Un rincón de ordenadores, divididos por paneles, se mantiene en calma mientras yo me dirijo hacia ellos. Ahora mismo, el sonido de mí mismo tecleando se puede sentir a varios metros a la redonda. A partir de ahí, vuelve el silencio.

Mientras mis apuntes yacen dentro de mi mochila, yo doy rienda suelta a mi imaginación para escribir una entrada más. Otra entrada en la que cuento mi día a día detalladamente, como viene pasando cada Miércoles. Me quedan apenas 1 hora para volver a clases, pero este es mi pequeño descanso el cual dedico a escribir en mi Blog y escuchar música con mis cascos. De momento, mi segundo hogar en el Campus es la Biblioteca.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Buscando nuevos horizontes

Marzo 2012

Un momento diferente, fuera de la monotonía de nuestras quedadas. Yo y X volvimos a quedar, pero el cielo nos haría pasar una mala jugada. Las nubes se reunieron encima de nuestras cabezas y empezó a diluviar. En estos casos, hay que tomar rápidas decisiones, ya que en plena calle no nos podíamos quedar. A pocos metros estaba la Biblioteca Municipal, lugar en el que finalmente nos acogimos.

Sin saber muy bien que hacer, entre el silencio "ensordecedor", nos adaptamos a las circunstancias y, con revista en mano, nos sentamos a leer. Curiosa situación, la cual no nos imaginábamos al principio de la tarde que iba a acabar como acabó. Estuvimos prácticamente todo el rato allí, y pese a la tranquilidad del lugar, alguna que otra risa disimulada hubo.

Al salir, el cielo nos dio una tregua para volver a casa. Realmente me iba con la sensación de haber sido un día completamente distinto a los otros, cosa que me gusta. A veces no nos damos cuenta de la cantidad de momentos especiales y diferentes podemos vivir junto a otra, únicamente nos centramos en un único punto, cerrando nuestras mentes sobre posibles ideas que quizás puedan ser mejores que las de siempre.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Una vida junto a Simple Plan

Marzo 2012

Las 3 de la tarde y ya me dirigía con un amigo a la cola del concierto. Cientos de personas esperaban sentados a la apertura de las puertas de las 8 de la tarde. Cogimos sitio no demasiado lejos del inicio gracias a una persona que conocíamos. Las horas muertas pasaban, mientras nos entreteníamos jugando a cartas en mitad de la multitud.

Una estampida de personas imprevista hizo que, a falta de más de una hora para entrar, provocáramos un embudo en el cual era difícil conservar el sitio y la propia integridad de cada uno. Ya veía mi sueño cada vez más cerca. Llegó la hora y, más o menos de forma ordenada, nos situamos frente al escenario, más cerca de lo previsto. El grupo telonero dio el pistoletazo de salida a una fiesta que iba a ser impresionante.

Simple Plan saltó al escenario y, como el resto de la gente, nos dejamos la garganta en ello. Emoción, sorpresa y alegría es lo que sentía en aquel momento. Canté cada canción, recordando los casi 10 años que llevo escuchándolos y los momentos en los que sus temas me han hecho evadirme de los días tristes. 

Es una sensación irrepetible y que, pese a que ellos nunca sabrán que existo, indirectamente hacen que personas como yo disfruten y que hayan podido vivido toda una infancia junto a ellos. Ya a la salida, con mi camiseta recién comprada, puse rumbo a mi casa, asimilando todo lo que dio de sí esa tarde-noche.

¡PROPÓSITO Y SUEÑO CUMPLIDO!

miércoles, 7 de marzo de 2012

Nuestro "amigo" especial

Marzo 2012

Mientras caminábamos sin rumbo alguno, zigzagueando por las calles, X y yo nos encontramos a un perro abandonado, sin saber dónde ir. Se le notaba perdido, confuso, mientras comprobaba el gusto de una libertad exagerada. Sin más dilación, X lo cogió en brazos y pusimos dirección al centro de animales más cercano. Después de 20 minutos sin saber exactamente dónde se situaba, pudimos al fin encontrarlo.

La espera se hacía eterna, sentados en una silla para ver si, gracias al chip identificador, encontrar al dueño de el pobre perro. Tanto fue así, que decidimos ponerle nombre, una mezcla de los nuestros. Desgraciadamente, no había respuesta en la llamada, así que sólo nos quedaba ir a la Policía Municipal.

Gracias a una correa, lo pudimos pasear bajo la noche mientras pasábamos de largo por un parque solitario. Pese a que no nos gustaba mucho la raza, le acabamos por coger cariño los dos. Una vez en el edificio de Policía, tuvimos que esperar más de media hora a ver si podían contactar con alguien y que se librara de ir a la perrera. Pasaron los minutos, hasta que decidieron dejarlo en el patio atado a un poste, ya que no podíamos hacernos más cargo del pobre animal.

Sollozos de "nuestro" perrito, que nos alegró la tarde, e intentamos salvarlo para que tuviese una mejor vida, pero no fue posible. Su próximo destino fue la perrera.

miércoles, 29 de febrero de 2012

El cariño de un susurro

Febrero 2012

Tan solo un par de horas pasaron desde mi profunda tristeza hasta un pequeño momento en el que empiezo a sonreír de nuevo. Eran sobre las 14.30 cuando un mensaje por Facebook me iluminó la cara. Era Martes y, como la mayoría de ellos, era el día de quedar con X. Esta vez no. Al momento, sin dar explicaciones previas, me suelta un "no" que me sentó realmente mal. Al momento se desconecta y me encuentro con un vacío y un cambio de planes repentino que me dejó trastocado. Un único día en toda la semana disponible para verla, y me quedo a las puertas.

Pero horas después, una llamada inesperada se hacía oír en mi móvil. La prima de X (A partir de este momento, pasará a conocerse como &) me preguntó para vernos. Acepté y estuve junto a ella y otra amiga nuestra. Cada vez que conoces más a una persona, van saliendo los pequeños detalles que marcan cómo es ella, tanto positivo como negativo. En este caso era todo bueno, me sentía muy cómodo, y contento por verla de nuevo. Eso me sirvió para olvidar todo lo previo a ese momento y, de algún modo, me servía como vía de escape. 

Susurrándome una canción al oído, & hacía que, pese a conocernos de hace solo 3 meses, me empezara a encariñar. No significa que sienta nada por ella, únicamente que me transmite tantos buenos sentimientos que acabas por considerarla importante, más aún si sabe toda mi historia sobre X.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ni mejor ni peor

Febrero 2012

Dos semanas eternas sin ver a X. Al fin, pudimos de nuevo coincidir en una tarde. Las 5 de la tarde y el Sol aún no se había escondido entre las montañas, iluminando mi rostro. Ese mismo día debía de visitar a mi querida casa de los últimos dias: la autoescuela. Junto a ella, fuimos para organizar un tema de horarios sobre las prácticas de conducir. Después de eso, pusimos rumbo a un camino que hasta ese momento no habíamos recorrido. Entre el bosque se habría un paso bastante bonito. La oscuridad se hacía notar conforme los minutos pasaban.

En uno de aquellos momentos, la conversación se desvió ligeramente hacia un terreno que no dominaba. Más bien que no me había preparado qué decir si sucedía. Me preguntó qué me pasaba el pasado sábado, aquel día que estuve "borde" con ella y sin ganas de dirigirle la palabra. Cuando le dije que "ya lo entendería algún día" estoy prácticamente seguro de que sabía a lo que me refería. Cambiamos los dos de conversación rápidamente, cada uno supongo que por sus intereses. Ahí quedó todo.

Buena relación, esto no cambia ni a mejor ni a peor. No me conviene para nada, y lo sé. Pero de momento el corazón le está ganando la batalla a mi cabeza.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Momentos de soledad

Febrero 2012

La soledad se presentó sin previo aviso ese Sábado. No pensaba estar solo tal día como fue, después de no haber salido por la noche desde hacía dos semanas. Únicamente se oía en mi casa los comentaristas de fútbol narrar el partido mientras un servidor charlaba sin apenas prestar atención a las personas que estaban en mi misma situación detrás de sus pantallas.

La música también me hacía compañía cada ciertos momentos. Es un alivio saber que detalles así pueden "alegrarte" en cierto modo la noche, pese a que los planes anteriores hubieran ido a pique horas antes y te encontraras sentado en una silla, mirando con los ojos medio-cerrados a un portátil.

Sabía que iba a estar solo en casa hasta las 2 de la madrugada aproximadamente, así que decidí tomármelo como un descanso de toda la semana. Pronto me fui a la cama y, con la luz tenue de mi mesita de noche, agarré el libro de la autoescuela e hice un nuevo amigo. Media hora después, decidí cerrar los ojos y esperar impaciente qué me encontraría tras el mundo del sueño.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Un día igual de diferente...

Febrero 2012

Una semana más, recorría ese camino, el cual podía hacer con los ojos cerrados, para recoger a X. Esta vez, tocaba ir a mi casa. Recorrimos un poco el pueblo para hacer tiempo antes de llegar a nuestro destino. Habían pasado 8 días desde que la vi por última vez, pero para mí fueron como meses. 

Una vez abierta la puerta, me dispuse a enseñarle todas las habitaciones. Acabamos en la mía, medio-tumbados en la cama hablando y riéndonos con algunos de mis extraños libros. La tarde-noche marchaba tal y como me esperaba. El hambre apretaba, así que estuvimos en la cocina merendando. La "Nutella" iba a ser la protagonista gracias a la afición por el chocolate de X. 

A excepción de las últimas semanas, no hacía falta que se marchase tan pronto a su casa ya que no tenía tareas pendientes por hacer, así que tuvimos tiempo para estar cómodos, jugar con los dardos, e incluso apostarnos cualquier cosa para ver quién era el primero en acertar en el centro de la diana. Sin haber jugado antes, ganó la  apuesta, aunque tenemos pendiente con el qué castigarme.

Como buen caballero, la acompañé ya caída la noche hacia su portal, y volví solo, con el aire frío golpeándome los ojos que se descubrían por encima de mi bufanda. 

miércoles, 1 de febrero de 2012

Una habitación para dos

Febrero 2012

Las gotas caían tímidamente en la calle. Fue acrecentando la fuerza con la que caían a medida que me acercaba a mi destino. Yo caminaba a paso ligero con la compañía de mi paraguas, aunque en pocos instantes iba a ver una invitada. Como no, X me esperaba junto al suyo cerca del punto de encuentro. Tras saludarnos, se lo guardó, me cogió del brazo, y comenzamos a caminar bajo mi paraguas. 

El frío siberiano y la manta de agua-nieve que caía sobre nosotros nos hicieron replantear qué íbamos a hacer. Antes de todo, compramos algo para llevarnos a la boca. Cada paso que dábamos significaba la vuelta al punto de partida, su portal. Minutos más tarde, llegamos mojados a pesar de nuestro intento de cobertura. Me invitó a subir a su casa por primera vez, y acepté. Arriba nos esperaba su precioso gato, con el que nos metimos dentro de su habitación con la puerta cerrada. No había nadie más.

Estuvimos hablando y riéndonos continuamente. Ella empezó a enseñarme todo lo de su habitación, tanto lo más general hasta el más pequeño detalle. Pese a todo, el centro de atención era su pequeño gato, quien me había cogido cariño y jugábamos mientras estábamos ella y yo sentados en la cama. La radio sonaba de fondo... Recuerdo que era Queen y uno de sus famosos temas. Prácticamente 2 horas juntos, conversando sobre cualquier cosa y con el ordenador portátil acomodados los dos sobre su cama. Cada sonrisa suya me llegaba como un haz de felicidad. 

Ya era tarde, el gato dormía en su rincón y el hambre de la cena apareció. Afuera me esperaba un camino de 10 minutos a pie con un viento gélido, pero esas horas junto a ella refugiados en su acogedora habitación me servía de alivio.

miércoles, 25 de enero de 2012

Paso tras paso...

Enero 2012

La noche, como todas estas últimas noches, era fría. X y yo caminábamos a través de las calles aparentemente desiertas. Al menos en mi interior esa era la única sensación que tenía, las personas de mi alrededor las obviaba como si fueran un mero decorado. Con una bolsa de golosinas recién comprada, anduvimos sin rumbo alguno hacia lo desconocido, únicamente las farolas iluminaban el camino.

Un termómetro marcaba 7 ºC, aunque la sensación térmica era mucho más baja. Decidimos, mientras conversábamos sobre diferentes temas, tomar una dirección entre un parque oscuro, en el cual los únicos signos de vida los protagonizaban los pájaros y algún que otro deportista que pasaba corriendo a lo lejos. Debajo de capas y capas de prendas de ropa, ella y yo seguíamos nuestra andanza por territorio desconocido, pero a la vez especial. La luna nos recibía a cada uno de los lugares que íbamos pasando. Decidimos volver ya que era tarde. 

Los momentos junto a ella me llenan por dentro y siento que es una pieza de mí que si se desmonta, caeré sin poder evitarlo. La despedí como siempre, en el portal de su casa. Cinco minutos más tarde, la echaba de menos. Veía a parejas por la calle agarrados de la mano, por las cuales fluyen todos sus sentimientos... Siento envidia y desearía que pronto me llegue mi turno, y poder compartirlo en este rincón. Mi Blog.

miércoles, 18 de enero de 2012

El amor es "ciego"

Enero 2012

Las apuestas, apuestan son, así que tocó cumplirlo. X y yo, mientras una pequeña disputa por a ver quién acertaba una fecha concreta, nos quisimos apostar algo para que lo cumpliera quien no tuviese razón. Gracias a mi BlackBerry, salimos de dudas y acerté. No quise ser malo y le dije que pensara algún castigo para cumplir por fallar. Ella, hilando temas anteriores que habíamos hablado, me propuso que iría a ciegas (ojos cerrados) durante un rato por la calle. Por supuesto, acepté.

Me agarró fuerte del brazo como si le fuera la vida en ello y, sin poder ver ella, comenzamos a andar. La escena debo reconocer que era un tanto extraña pero romántica a la vez. En cierto modo era una prueba de confianza y lo superó con creces. Juntos fuimos calle arriba, abajo, izquierda y derecha, mientras el frío y la noche seguían presente en nuestro camino. Estábamos bien arropados, entre risas y demás. Estuvo cerca de 40 minutos sin abrir los ojos, sin soltarme y sin ningún gesto de vergüenza por lo que hacía sino todo lo contrario, alegre y sonriendo. 

No sé exactamente qué sentí en esa situación. Realmente parecíamos una pareja, además que mis amigos y gente que nos conocen opinan lo mismo, pero yo desgraciadamente siempre debo rectificarlos al ver que, en realidad, el lazo que nos une a X y a mi es de una amistad.

miércoles, 11 de enero de 2012

Dulces tardes

Enero 2012

Ya es prácticamente habitual el quedar con X y acabar en la cola de la pastelería esperando el turno para comprar. Detrás de aquellos transparentes cristales se encontraba la merienda que nos íbamos a llevar a la boca esa tarde, aunque no iba a ser la última. 

El capricho del día era un "Donut" de chocolate. No servía otra cosa, únicamente su mente se enfocaba a aquel tipo de pasta. Como buen caballero, no tuve más remedio que estar junto a ella para un lado y para otro. Debido a que en algunas no había, otras estaban cerradas, las posibles tiendas iban descartándose. Incluso en una, después de entrar los dos a preguntar y que no hubiese, X encontró a su madre y tuve tiempo para respirar tranquilo después de tanto trasiego, pero a la vez incómodo por la situación. 

Sin tiempo a la espera, proseguimos el camino hasta llegar a un lugar donde, al fin, conseguimos nuestro objetivo. Digo nuestro porque tuve que pagar yo, ya que ella se dio cuenta que no llevaba dinero encima, pero en ningún momento me apetecía probar ninguno de aquellos "donuts" de chocolate, y menos si tenía que quitarme los guantes para poder comerlos. Era una tarde-noche fría y, en esta época de año en España, aún más, ya que el Sol se despedía de nosotros sobre las 5 de la tarde. 

Sin embargo, yo me encontraba feliz. Los dos teníamos cuerda para rato para poder hablar y pasar una buena tarde juntos. Además, era el día de su cumpleaños y preferí invitarla de todos modos, aunque ya tuviese sus merecidos regalos y una carta escrita a mano por mí.



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Vacaciones de artes y ciencias

Tan sólo 3 años hace de esto. Han habido pocas ocasiones en las que he podido disfrutar un verano con mi familia en algún destino que no habíamos conocido aún. Una de esas pocas veces fue a Valencia. La ciudad de las Artes y las Ciencias nos esperaban. En este caso, sólo yo y mis padres fuimos.

Una vez llegamos en coche, ese lugar me pareció de lo más bonito que había visto en mucho tiempo. Los edificios tan modernos diseñados por el famoso arquitecto español Santiago Calatrava me sorprendían por su gran tamaño y su perfecta complejidad. Teníamos reservado un hotel prácticamente al lado, muy discreto pero realmente lujoso. 

No estaba muy acostumbrado en viajar en familia, lo cual me notaba extraño, pero me fui adaptando y acabé por disfrutar aquellos días lo máximo posible. La parte científica de todo ese "museo" moderno me recordó a Cosmocaixa de Barcelona. Era muy parecido y, aun así, me encantó. El día siguiente fuimos a visitar el Oceanográfico, un acuario submarino inmenso e impresionante. Finalmente, tuvimos la oportunidad de ver una película en una pantalla que cubría todo nuestro campo visual, ya que era una "casi" media esfera de pantalla.

En general, fueron unas buenas vacaciones, diferentes diría yo. Además, tuve la ocasión de pasarme por el Circuito Urbano de Valencia de Fórmula Uno, y como buen aficionado a ese deporte, me hizo realmente ilusión. Inusuales vacaciones que desde entonces no he tenido oportunidad de repetir.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un día de compras diferente...

Un recuerdo no siempre tiene que estar relacionado con lo que hagas de especial, si no que muchas veces lo más importante son las personas con las que compartirás ese momento. Hasta la más simple cosa que puedas hacer en un día puede cambiar directamente a mejor si al lado tienes a un amigo o amiga.

Un claro ejemplo fue un día de verano, precisamente este año, mientras hablaba una noche con X. Yo le expliqué que tenia la necesidad de comprarme algo de ropa, ya era hora de renovarla. Entre bromas, le insinué que podía acompañarme y así que me aconsejara. Ella, sin dudarlo, aceptó y justo después decidimos día y hora. Su amiga también iba a acompañarnos ya que necesitaba comprarse algo ella también, pero no me importaba lo más mínimo.

Una vez llegó el día, vinieron a mi portería y nos fuimos andando hacia el centro comercial, que estaba a unos 20 minutos. La experiencia de estar junto a dos chicas allí fue de lo más entretenido. Me llevaban de lado a lado, sin tiempo para descansar. Recorriendo cada uno de los pasillos, a medida que daba más pasos, el peso de la ropa que me iban dejando aumentaba, sintiéndome un perchero movible. Mi única tarea era decidir si me gustaba o no pero, por lo demás, el dominio lo tenían ellas.

En el probador, me cambiaba de ropa y ellas, pendientes afuera, me daban el visto bueno. Parecía otra típica escena de Hollywood, lo único que faltaba es la música de fondo. Me compré bastantes cosas y el dinero escapó de mi cartera.

Hubo momentos en los que me quedé a solas con X, mientras que su amiga y su madre (que vino al final de la tarde) entraban en más tiendas. Simplemente me encantó. Finalmente, volvimos en coche y me dejaron en casa de un amigo, que había quedado para cenar con ellos. Llegaba tarde, pero sabía que me iban a disculpar si les contaba cómo había ido mi día.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Libre durante cinco días

(Entrada anterior que va relacionada)

Al llegar allí, no teníamos mucha idea de cuándo íbamos a volver, ya que las fiestas acababan una semana pero nosotros no estábamos dispuestos a estar esos siete días, ya que no teníamos suficiente dinero para subsistir entre las cuatro paredes de la casa de mi pueblo. Por lo tanto, decidimos disfrutar al máximo cada día. Al llegar, lo primero que hicimos, aparte de dejar el equipaje en las habitaciones, nos subimos de nuevo a las bicicletas, recaudamos dinero entre los cuatro y entramos al supermercado.

Era la primera vez que estábamos solos, sin tener la mirada de nuestros padres sobre nosotros. Esa misma noche había fiesta taurina y compramos algo para llevarse al estómago después de la cena, ya que a esas altas horas de la noche el apetito vuelve de nuevo. Además, para celebrarlo, decidimos también comprar algo de vodka negro y alguna que otra bebida más. La noche acabó realmente bien, entre risas y alguna que otra copa de más que nos hizo soñar, incluso antes de dormir...

Los días siguientes fueron algo similares: la brisa del mar, el sol, el agua cristalina, paseos en bicicleta y visitar otros sitios como turistas. La única vía de contacto con los otros amigos de Barcelona y personas a las que echábamos de menos, como en mi caso, X, era únicamente la red WIFI del celular de uno de nosotros. Por lo demás, nos sentíamos como si hubiera retrocedido el tiempo más de una década. Es así cómo en muchos lugares y rincones del mundo viven su vida. 

Finalmente, después de cinco intensos días, decidimos volvernos tal y como llegamos. Ninguna complicación de última hora y el viaje fue de lo más tranquilo. Al llegar a la estación, la lluvia fue lo primera que nos esperaba. Horas después, frente al ordenador, una persona conectada a Facebook me daba la bienvenida de nuevo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Viaje en tren... y bicicletas

Eran mediados de Julio y estaba disfrutando las vacaciones al máximo. Pero, hasta ese momento, no había hecho nada fuera de lo normal. A falta de pocos días para el inicio de las fiestas de mi pueblo, propuse a mis mejores amigos que se vinieran conmigo. El problema era cómo llegar allí y cómo desplazarnos sin coche propio (está situado a más de 150 km). Mis padres ese verano no estaban con muchos ánimos para ir y, por consiguiente, tuvimos que buscar la manera de llegar a nuestro destino. Ese no era el único obstáculo que nos podía impedir viajar hacia allá, sino además, ya que en mi pueblo no hay transporte público y para llegar a la zona costera (apenas a 8 km de allí) necesitábamos algo para movernos rápidamente. 

Al final, sin saber a ciencia cierta cómo íbamos a llegar, nos preparamos el equipaje en una mochila más bien grande, nos subimos a nuestras bicicletas y nos dirigimos a la estación del tren. Después de unas grandes dificultades para subir nuestros artilugios en él, estuvimos separados en dos vagones diferentes los cuatro amigos que éramos. Más tarde, tuvimos que pararnos en el último destino de esa línea. La "pesadilla" acababa de comenzar.

Nos informamos de cuál era el tren que definitivamente nos dejaría justo en mi pueblo. Únicamente pasaban dos cada día que tuvieran parada donde nosotros queríamos y, por suerte aún quedaba uno por llegar. Consumimos las horas que estuvimos esperando con un juego de naipes en mitad del andén. Al llegar la hora, por el horizonte divisamos un tren más bien antiguo y con poca capacidad para transportar personas. Cuando paró en frente de nuestras narices, una marea de gente estaba contenida entre las 2 paredes del tren. Para más aliciente, nosotros, con nuestras 4 bicis, debíamos de ser rápidos antes de que cerraran las puertas de los vagones. 

Sin pensar en la integridad física de los ocupantes, prácticamente salté del andén con mi bicicleta, la cual se sumergió entre los cuerpos de las personas. No estaba dispuesto a quedarme fuera en el andén. Por suerte, encajamos todos dentro como un "Tetris" perfecto.

A medida que avanzábamos paradas, la afluencia de personas disminuía exponencialmente, más aún cuando se detuvo en la parada de "Port Aventura". Después de casi 2 horas, llegamos sanos y salvos a nuestro destino.

CONTINUARÁ...

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Punto y final, o eso creía

(Entrada anterior que va relacionada)

Agosto iba acabando y mis sentimientos aumentaban a pasos de gigante. Mi corazón ya no podía con tanta "presión" por parte de mis amigos, pero sobretodo la que yo me impartía a mí mismo. El espacio era nulo en mi interior, y era hora de echarle valor y decírselo.

Un día quedé con ella para dar una vuelta por un lugar donde no habíamos ido aún. Toda la tarde hablando y como siempre, cómodo y feliz a su lado. Hubieron ciertos momentos en los que me contuve a decírselo por ciertos comentarios que salían de sus preciosos labios que me incitaban a soltarlo. En mi mente me vinieron momentos junto a ella, y personas que me habían estado apoyando y dando ánimos. Sin ir más lejos, la persona que sabía con todo detalle lo que iba a ocurrir esa tarde-noche era mi amigo Álex. Volviendo al tema anterior, la quedada fue de lo más divertida, amena y con mucho cariño por parte de los dos. Incluso llegué a toparme con mi hermana, la cual se quedó sorprendida al verme con una chica tan guapa que no conocía, pero no me importó lo más mínimo (extraño en mí).

Se acercaban las 21.00 y la Luna asomaba entre las dispersas nubes que aún se sostenían en el cielo. De vuelta a su casa, como es lógico, los nervios por mi parte iban en aumento. El camino de vuelta fue de unos 20 minutos, pero al llegar a su barrio, decidimos quedarnos sentados en un banco. La calle estaba desierta, era como si los vecinos hubieran desaparecido para dejar paso a un escenario típico de un corto cinematográfico.

La conversación era de lo más fluida, pero yo sabía que en pocos minutos se iba a marchar porque tenía que cenar. Yo mismo decidí que se fuese porque me sabía mal por si estaban esperando sus padres. Pero ese era el momento de decírselo. Al levantarnos del banco, le dije: "X, te acuerdas de lo que te dije hace 2 semana de que pasara lo que pasara, quería seguir estando como estamos ahora de bien?". Ella, respondió un "Sí" tímido, y proseguí: "Debo decirte que siento algo más por ti, me gustas mucho y te quiero". 

X, a partir de ese instante, fijó sus ojos en los míos sin parpadear. No se lo creía. Su cara era un rostro de los más bonitos que he visto nunca, a pesar de la respuesta que me iba a dar. Con ojos bañados en alguna que otra lágrima, me dijo: "Lo siento, sabes que amigos vamos a serlo siempre, voy a estar siempre a tu lado". Eso era un "No", pero realmente en ese momento no me importó. Después de varios abrazos y una conversación donde ya le acabé diciendo todo lo que sentía y demás, nos despedimos.

En ese preciso instante, me sentía muy contento por superarme a mí mismo, porque nunca creí lo que llegaría a hacer, y me sentía orgulloso. Además, me quité un gran peso de encima. Todo esto prosiguió hasta las 4 de la madrugada, por la noche, mientras hablaba con Álex y le explicaba todo. Ahí me di cuenta que X no iba a ser mía, y que iba en serio. Empecé a llorar y llorar. Cada lágrima mía era un pequeño recuerdo que tenía de ella, yo quería estar junto a ella.

Ya han pasado 3 meses y sigo sin olvidar a X. No puedo por más que lo intento. A pesar de todo, en mi corazón seguirá habiendo esa esperanza de que algún día la vida me sonría de nuevo para poder estar con la persona que amo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El paso de los días de ese verano

(Entrada anterior que va relacionada)

Después de aquel momento tan especial a su lado, ya sólo me quedaba disfrutar de una felicidad que hace mucho tiempo que no conseguía tener. Recuerdo que, a partir de ese día, empecé a sentir un cúmulo de emociones positivas cada vez que la veía. Ya nada iba a cambiar la dinámica de nuestra gran relación (de amistad) hasta prácticamente la conclusión de las vacaciones. 

Momentos como el ir mi grupo de amigos, yo, X y su mejor amiga a Port Aventura para pasar un día mágico. Sentir su aliento tan cerca, aunque resistiéndome a hacer lo prohibido, aguantándome las ganas de decirle todo lo que tenía en mi interior y que a gritos me pedía que lo soltase, por miedo al rechazo, a causa del poco tiempo que llevábamos conociéndonos.

También increíbles momentos durante la noche cuando decidimos tomar un baño después de cenar en la piscina de un amigo. Luego recordábamos la sensación de frío en plenos verano caluroso, y nos refugiábamos como podíamos en un parque cerca de casa de X con las toallas medio-mojadas. Parecía como si el viento pretendiese algo: cuando yo tranquilamente me estiraba en la parte más baja de un tobogán, y X estaba sentada en el suelo (como su mejor amiga y mis dos amigos), incómoda por esa sensación de frío, agarró una toalla y se colocó casi sentada mis piernas, echando la cabeza hacia atrás y apoyando su cuerpo sobre el mío. Los dos tapados con la toalla, me sentí muy a gusto. Intenté abrigarla lo mejor posible y así estuvimos hasta las 5 de la mañana, hora en la que todos nos fuimos a nuestras respectivas casas.

Así hasta un sinfín de días que pasé a su lado, hasta bien acabado Agosto. Si tuviese que describir todos y cada uno de los días, se me acabarían los adjetivos para plasmar lo que sentí.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Silencios que enamoran

(Entrada anterior que va relacionada)

No pasaron ni 24 horas, y ya había quedado con ella y su mejor amiga (inseparables allá donde vayan) a petición de X. Me dijo de ir con ellas a ver un concierto de unos amigos que tocaban, y a dar una vuelta. El concierto acabó cuando llegamos y sólo nos quedó la opción de dar una vuelta. Yo iba con mis dos amigos también (por cuestión de seguridad y defender mi terreno). Fuera bromas, estuvimos realmente a gusto todos, e incluso mi amigo fue a casa de la que me presentó a X para que viniera con nosotros. 

Finalmente, acabamos cenando juntos y conociéndonos un poco más todos. X se sentía un poco cohibida y tímida, al igual que su amiga, con la diferencia que su amiga siguió así durante el transcurso de la noche. Ya de vuelta a casa, después de acompañarlas a su portal, estuve pensando y analizando todo lo que había sucedido. Las sensaciones eran fantásticas y la buena relación que llevábamos me hacía presagiar una historia de extenso argumento.

Los días pasaron y solía verla a menudo, no todos los días pero me conformaba. La sorpresa me la llevé cuando un día me llamó a las 18.00 para que fuera con ella y sus dos amigas a dar una vuelta. No me lo esperaba pero, a pesar de mis dudas por ir con 3 chicas por la calle, acepté para verla. Después de caminar un rato por el pueblo, cogimos el bus para volver a su casa. X y yo nos paramos en su portal, mientras que sus dos amigas siguieron para llegar a sus respectivas casas. En ese momento, a pesar de que había quedado con mi grupo, y llegaba 5 minutos tarde, fui a acompañarla a casa.

Estuvimos en su portal hablando durante 20 minutos aproximadamente. Me sentía tan feliz estando con ella que no me di cuenta de la hora. Mi teléfono móvil sonó 3 veces, llamadas procedentes de mis amigos olvidados, pero no respondí. Sólo me interesaba en ese momento estar junto a ella. Finalmente, llegó la hora de despedirnos, porque ya me sabía mal. Al decirle que me iba, hubo un silencio de unos segundos que se masticaron en el ambiente. Me recordó a los típicos momentos cinematográficos en el que después del silencio deriva un solo beso, pero pensé que era demasiado pronto, y decidí no estropear todo, besándola dos veces en cada una de sus suaves mejillas. Me lanzó una 'sonrisilla' y un "Adéu" más bien susurrado.

CONTINUARÁ...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El inicio en una despedida

(Entrada anterior que va relacionada)

No sólo hablamos en persona, sino que, al despedirnos, no perdimos en ningún momento el contacto. Facebook era nuestra vía de comunicación. Cada día que hablaba con ella, me sacaba una sonrisa de oreja a oreja, de aquellas que únicamente aparecen frente a esa persona que hacía latir tu corazón más rápido.

En esos momentos, yo ya acababa el instituto y me disponía a hacer la Selectividad. Posiblemente en esa situación en la que sólo pensaba en X no era la más idónea para adentrarte en unas pruebas para la universidad realmente importantes. Una vez llegaron esos días, ella me daba ánimos y me deseaba suerte para el examen. Aquellas noches las pasaba hablando con ella, en vez de estudiar para los exámenes que tenía el día siguiente. Inconsciente de mí, me la jugaba, pero finalmente no tuvo repercusión alguna en mis notas finales. Después de eso, mi vida estudiantil acabó en ese mismo instante (hasta el inicio de la Universidad el 26 de Septiembre). Sólo me centraba en X, era lo único que me importaba, mas ella no había acabado aún las clases. 

Casualmente, fui invitado por la querida amiga de mi amigo (a la que le debo todo por darme la oportunidad de conocer a X) a la fiesta de despedida que tenían en su instituto de 4º ESO. Por supuesto, ese día X también iba a estar en esa fecha marcada. 

Al llegar el día, bien vestido, cual invitado a una cena de Hollywood, me dirigí con mi mejor amigo cerca de la playa del pueblo de al lado bien entrada la noche. Ahí se daban cita muchísimas personas que no conocía procedentes de los cursos de sus institutos, pero mis ojos únicamente buscaban a una persona. Cuando cruzamos miradas, ella me llamó con un simple gesto de mano y yo, obediente, me acerqué a hablar con ella.

Estuvimos hablando como si nos conociéramos de toda la vida, y empezó a presentarme a compañeros suyos. Bien es cierto que ciertas bebidas que tomé previamente me hicieron "soltarme" y perder la poca vergüenza que conservaba en mi persona. 

Terminamos la fiesta de despedida perfectamente bien y con la sensación de que no iba a ser la última vez que la vería en persona, sino todo lo contrario.