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jueves, 9 de febrero de 2012

Libertad para desplazarme

A falta de una semana para subir a examen teórico de conducir, siento cada minuto más el ansia de poder tener un coche propio. Es cierto que aún me queda mucho para poder obtener la licencia B, pero espero que en aproximadamente 2 meses pueda tenerlo conseguirlo. 

La libertad que te llega a dar un automóvil para poder ir a cualquier sitio, sin tener que depender de nadie ni de nada, es un cambio importante y con mucho valor. Te olvidas de calcular las horas de pasada de los autobuses o trenes, y sabiendo que únicamente para en sitios específicos y que la rapidez es la mayoría de ocasiones es importante.

Desde bien pequeño ya soñaba con conducir hacia lugares desconocidos para mí, acompañado de mis amigos y amigas. No puedo negar que todos estos años han sido como vivir en un área limitada de unos kilómetros y que únicamente podía salir fuera acompañado de mis padres o excepcionalmente de alguna persona más. A partir de ese momento, todo cambiará. Incluso es probable que me desplace cientos de kilómetros para visitar a un amigo o ir al pueblo de X con ella.

miércoles, 25 de enero de 2012

Paso tras paso...

Enero 2012

La noche, como todas estas últimas noches, era fría. X y yo caminábamos a través de las calles aparentemente desiertas. Al menos en mi interior esa era la única sensación que tenía, las personas de mi alrededor las obviaba como si fueran un mero decorado. Con una bolsa de golosinas recién comprada, anduvimos sin rumbo alguno hacia lo desconocido, únicamente las farolas iluminaban el camino.

Un termómetro marcaba 7 ºC, aunque la sensación térmica era mucho más baja. Decidimos, mientras conversábamos sobre diferentes temas, tomar una dirección entre un parque oscuro, en el cual los únicos signos de vida los protagonizaban los pájaros y algún que otro deportista que pasaba corriendo a lo lejos. Debajo de capas y capas de prendas de ropa, ella y yo seguíamos nuestra andanza por territorio desconocido, pero a la vez especial. La luna nos recibía a cada uno de los lugares que íbamos pasando. Decidimos volver ya que era tarde. 

Los momentos junto a ella me llenan por dentro y siento que es una pieza de mí que si se desmonta, caeré sin poder evitarlo. La despedí como siempre, en el portal de su casa. Cinco minutos más tarde, la echaba de menos. Veía a parejas por la calle agarrados de la mano, por las cuales fluyen todos sus sentimientos... Siento envidia y desearía que pronto me llegue mi turno, y poder compartirlo en este rincón. Mi Blog.

miércoles, 18 de enero de 2012

El amor es "ciego"

Enero 2012

Las apuestas, apuestan son, así que tocó cumplirlo. X y yo, mientras una pequeña disputa por a ver quién acertaba una fecha concreta, nos quisimos apostar algo para que lo cumpliera quien no tuviese razón. Gracias a mi BlackBerry, salimos de dudas y acerté. No quise ser malo y le dije que pensara algún castigo para cumplir por fallar. Ella, hilando temas anteriores que habíamos hablado, me propuso que iría a ciegas (ojos cerrados) durante un rato por la calle. Por supuesto, acepté.

Me agarró fuerte del brazo como si le fuera la vida en ello y, sin poder ver ella, comenzamos a andar. La escena debo reconocer que era un tanto extraña pero romántica a la vez. En cierto modo era una prueba de confianza y lo superó con creces. Juntos fuimos calle arriba, abajo, izquierda y derecha, mientras el frío y la noche seguían presente en nuestro camino. Estábamos bien arropados, entre risas y demás. Estuvo cerca de 40 minutos sin abrir los ojos, sin soltarme y sin ningún gesto de vergüenza por lo que hacía sino todo lo contrario, alegre y sonriendo. 

No sé exactamente qué sentí en esa situación. Realmente parecíamos una pareja, además que mis amigos y gente que nos conocen opinan lo mismo, pero yo desgraciadamente siempre debo rectificarlos al ver que, en realidad, el lazo que nos une a X y a mi es de una amistad.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Un deseo para Navidad

En estas fiestas no todo son regalos. A veces las cosas más insignificantes son las que te sacan una mayor sonrisa. Cierto es que hace una especial ilusión que la magia de la Navidad te recompense con un regalo, pero hay que ir más a fondo, buscar ese rayo de felicidad que no te llena con aquellos regalos envueltos con papeles  y motivos navideños estampados. 

Reunirte con las personas que no sueles ver en el resto del año creo que es una de las razones para estar un poco más feliz. Estar junto a tus amigos y vivir momentos especiales en esta época del año también hace que uno mismo se sienta mejor.

Una vez llegado el fin de año, el mayor regalo para mi es poder haber vivido un año más, todos esos momentos y todas esas nuevas experiencias que se dejan atrás. Cada una de las 12 uvas que se comen en las campanadas (tradición española para celebrar el nuevo año) es un recuerdo destacado de los pasados 365 días. Además, siempre que se inicia un año, se pretende cumplir unos propósitos para la próxima docena de meses. 

De momento, el mio es conseguir cumplir los máximos de propósitos de mi lista de 100cosas, y también poder encontrar a alguien con quien compartir mi vida.