Enero 2012
Ya es prácticamente habitual el quedar con X y acabar en la cola de la pastelería esperando el turno para comprar. Detrás de aquellos transparentes cristales se encontraba la merienda que nos íbamos a llevar a la boca esa tarde, aunque no iba a ser la última.
El capricho del día era un "Donut" de chocolate. No servía otra cosa, únicamente su mente se enfocaba a aquel tipo de pasta. Como buen caballero, no tuve más remedio que estar junto a ella para un lado y para otro. Debido a que en algunas no había, otras estaban cerradas, las posibles tiendas iban descartándose. Incluso en una, después de entrar los dos a preguntar y que no hubiese, X encontró a su madre y tuve tiempo para respirar tranquilo después de tanto trasiego, pero a la vez incómodo por la situación.
Sin tiempo a la espera, proseguimos el camino hasta llegar a un lugar donde, al fin, conseguimos nuestro objetivo. Digo nuestro porque tuve que pagar yo, ya que ella se dio cuenta que no llevaba dinero encima, pero en ningún momento me apetecía probar ninguno de aquellos "donuts" de chocolate, y menos si tenía que quitarme los guantes para poder comerlos. Era una tarde-noche fría y, en esta época de año en España, aún más, ya que el Sol se despedía de nosotros sobre las 5 de la tarde.
Sin embargo, yo me encontraba feliz. Los dos teníamos cuerda para rato para poder hablar y pasar una buena tarde juntos. Además, era el día de su cumpleaños y preferí invitarla de todos modos, aunque ya tuviese sus merecidos regalos y una carta escrita a mano por mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario