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jueves, 8 de marzo de 2012

Manías un tanto especiales

Todo el mundo tiene manías. Algunas personas ni siquiera se dan cuenta, pero visto desde la tercera persona, podemos fijarnos la cantidad de acciones involuntarias que repetimos constantemente prácticamente cada día. Como yo no soy menos, yo también tengo, pero muchas de ellas ni las recuerdo.

Un ejemplo muy conocido entre todos es el "comerse" las uñas. Desgraciadamente, yo también lo padezco, si se le puede llamar así. Desde bien pequeñito tengo esa costumbre, y sigo pensando que tampoco es nada malo del todo, al menos en mi caso. Pero eso ya son opiniones personales. Otra curiosidad es que me cuesta mucho dormirme sin tener a algo con el que yo poder agarrarme o abrazar. Por esa razón, siempre tengo un gran cojín  para poder conciliar el sueño y dormir bien.

Estoy seguro que tengo más de un centenar de manías más, pero nunca se me ocurren hasta en el momento que alguien me lo recuerda o me doy cuenta. ¿Soy el único que piensa que todas esas manías nos hacen ser diferentes al resto y un poco más especiales? Miremos el lado positivo de las cosas.

lunes, 20 de febrero de 2012

Una de cal y otra de arena

Fin de semana completo, en todos los sentidos. Muchos cambios de ánimo y emociones en mí, no muy común en mi persona. Se vaticinaba unos días bastantes movidos. Empezando por el viernes, de buena mañana, me dirigía a la zona del examen teórico de conducir. Tras un saco de nervios, respiraba un "yo" interior que preveía que todo iba a salir redondo, y así fue. Contento por cómo salió, volví a mi casa e hice vida normal. Ya bien entrada la tarde, supe el resultado: APTO. Una sonrisilla interminable y un peso de encima menos, que me hacían sonreír.

El sábado todo cambió. Pese a las felicitaciones por Facebook y demás, el día se presentaba sin planes. Tal y como empezó la jornada, acabé sin moverme de mi habitación, frente a la pantalla de mi portátil. Únicamente una buena amiga mía, que es prima de X, me acompaño al otro lado del WhatsApp. Una charla que duró horas, estirado en mi cama, me hizo reflexionar demasiado. X indirectamente me hace daño, sé que tengo que olvidarme lo antes posible de ella, pero soy incapaz. Básicamente ese fue el tema de la conversación.

Domingo amaneció con las mismas nubes negras que me atormentaron la noche pasada. No me apetecía nada, me sentía el más inútil del mundo y mi ira interna se centraba en X, aunque nuestra relación en ese instante era de lo mejor. Pero los trapos sucios del pasado me hicieron cambiar momentáneamente mi perspectiva hacia ella. Me habló a la tarde-noche por Facebook y yo, parco de palabras, sin hablarle como acostumbraba, a los pocos minutos me preguntó qué me sucedía. "Nada, no te preocupes, ya lo entenderás algún día", respondí. Me despedí y abrí paso a la noche de Carnaval con mis amigos en una fiesta multitudinaria en un pueblo muy conocido. El alcohol hizo de las suyas, la diversión estaba presente y, finalmente, la noche acabó a las 6 de la mañana.

Ahora necesitaré tiempo para reflexionar sobre lo sucedido en los días anteriores.

viernes, 10 de febrero de 2012

El transcurso de la vida

Todos nosotros, si Dios quiere, pasaremos por todas las fases de la vida, desde la infancia hasta la vejez. Es bonito ver recorrer el tiempo, todos los recuerdos grabados en la memoria, tanto los buenos como los malos, y como supimos oponernos a la dificultades de la vida y aprender de los errores. 

El siguiente vídeo nos muestra en 45 segundos el transcurso de toda una vida por una persona cualquiera:


Es simplemente una recreación de qué pasa en este mundo que vivimos en toda nuestra existencia en él en primera persona. La vida puede llegar a ser muy corta y pasar ante tus ojos muy rápidamente. No piensas un sólo instante de ella, únicamente disfrutas cada momento. Finalmente, nada nos quedará, pero lo importante fue el tiempo que la viviste.

jueves, 26 de enero de 2012

El sueño de dormir

El dormir es uno de los mayores placeres del hombre. Más que placer, necesidad. Según afirman, el sueño es lo único que el ser humano no puede soportar, por delante del hambre o la deshidratación. Por eso mismo, deberíamos darle más importancia, porque pienso que dormir bien, luego te vendrá bien para afrontar el siguiente día.

Yo me acuesto entre semana sobre las 0.00h, y depende del día puede variar, ya que algunas veces tengo que madrugar más o menos. Personalmente sé que lo hago mal, el mínimo de horas para dormir son 8 (aunque tampoco es bueno dormir 10 horas), y yo la mayoría de ocasiones no lo cumplo. Como consecuencia, me pasa factura a lo largo del día.

A la hora de dormir, tengo una pequeña manía: siempre me abrazo a mi cojín grande y duermo de costado hacia la derecha. Nunca hacia la izquierda, ni siquiera hacia el frente. Únicamente concilio el sueño de esa forma. Ya sea verano o invierno, el estar abrazado a algo me hace sentir mucho mejor, aunque mucho mejor sería estarlo con la personas que quieres.

De bien pequeño, me solía dormir boca abajo con las manos debajo de la almohada, hasta que en mi habitación apareció el cojín. Supongo que cada persona tiene una forma de dormir personal, y con la que uno se siente más cómodo. Lo curioso es que el placer de dormir es despreciable pero también deseable en otros casos.

viernes, 20 de enero de 2012

Así fue su vida

Bueno, hoy os traigo un vídeo que, personalmente, me motiva mucho. Es el discurso del gran Steve Jobs, que recientemente falleció. No sé qué pensaréis vosotros, pero para mí es uno de los grandes y sus sinceras palabras me han servido de gran ayuda durante todo este tiempo.


Espero que lo disfrutéis igual que lo hice yo, vale la pena gastar estos 15 minutos aproximadamente y darse cuenta de lo que la vida nos da, lo que cambia y lo importante que es escucharse a sí mismo.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Historias varias...

Último sprint para llegar a las fiestas navideñas. Esta semana se me va a hacer aún más corta que las anteriores, ya que el viernes no iré a la Universidad gracias a la buena acción del profesor de Química. En realidad, últimamente estoy recibiendo regalos en forma de horas libres de muchos de ellos. Tanto es así que estoy escribiendo ahora mismo desde la Biblioteca de mi Campus.

El problema es que no puedo volver a mi casa porque al estar mi padre, sería un tanto sospechoso que volviese tan temprano. Por eso mismo, he decidido pasar el tiempo aquí hasta que llegue la hora de marchar. Por otra parte, estoy contento con mi nota de Química en el examen online tipo test: he logrado mi segundo 10 gracias al trabajo en equipo de los de mi clase y el montón de fotos con las soluciones que andan rondando entre nosotros. Es cierto que mi conciencia no debería estar tan tranquila, pero el mismo profesor sabe a lo que se expone. Al fin y al cabo, lo que necesito es aprobar, tal y como me estan yendo las cosas...

Por otro lado, se acerca también el cumpleaños de X y me gustaría comprarle algo. Como la mayoría de los chicos, no sé muy bien qué puedo regalarle y por eso alguna amiga mía me está dando ideas. Me gustaría mucho regalarle algo que lo lleve siempre con ella y que me recuerde siempre que lo vea. De momento, todo es una incógnita que no se resolverá hasta dentro de unos días.

Por lo demás, con ganas de ver a la familia reunida y pasar unas Navidades feliz y libre de preocupaciones durante dos semanas.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Esclavos del pensamiento

Hoy en día la sociedad se ve influenciada por muchos factores que hacen que la mente de las personas se aparte de la realidad o, al menos, de su propia opinión personal. Es decir, suele pasar que, bajo los efectos que provoca una publicidad bien trabajada, o la capacidad de persuasión de ciertas personas, cada uno no tenga decisión propia y elección de sus preferencias.

Yo lo expresaría con la siguiente frase: "El mayor esclavo es el que vive según los pensamientos de los demás". En pocas palabras, están siendo "dominados" bajo el mandato de otro ser capaz de controlar las decisiones ajenas y hacérselas suyas. Esto se da infinidad de veces a lo largo de nuestra vida y, desgraciadamente, todos hemos sido "llevados" por alguien que nos convenció de algo que inicialmente estabas en contraposición.

Un ejemplo que, aunque no sea quizás el más idóneo para explicarlo, me encuentro a menudo es el siguiente: Una parte importante de la sociedad en la que vivimos ve con "malos ojos" que alguien sea aficionado a los videojuegos. Intentan que se sientan avergonzados a aquellos que tenemos el hobby de jugar a las consolas. Usan como argumento que lleva al vicio y que aparta de la vida social. Yo lo niego rotundamente.

Es cierto que exceder de jugar puede llegar a ser un vicio, pero... ¿no es cierto que cualquier uso excesivo de lo que sea, puede conllevar riesgos de adicción? No todos somos iguales, y no tiene porqué apartar de la vida social. Estas mismas personas son las que luego están con las redes sociales "Facebook" por ejemplo hasta en los celulares. Ellos consideran que no es lo mismo, y yo de nuevo, sigo en desacuerdo. E incluso personas que ven películas o leen libros, son aficiones por igual. 

Por eso la realidad de la vida es que actualmente existen infinidad de casos como éste en los que sólo una persona piense que no está bien, otra gente que incluso pueden no tener idea del tema, se agarren a ese argumento sin contenido. ¿Realmente la sociedad está preparada para tomar decisiones y vivir la vida por si sola?

jueves, 17 de noviembre de 2011

Disfrutar cada momento

¿No os ha pasado que habéis tenido la sensación de no disfrutar y aprovechar todo el tiempo que nos da las vacaciones? Y cuando estáis en plena semana en un día normal de Universidad/Instituto, ¿pensáis en las ganas que tenéis de hacer algo que en su día no hiciste?

Eso me pasa demasiado a mí. Es la situación en la que me encuentro frecuentemente. Estar frente a una hoja de papel repleta de fórmulas y que tu cabeza se desvíe en pensar otras cosas de tu vida, y darte cuenta de que querrías hacer cosas que en ese mismo instante no puedes hacer (o no debes, para no perjudicarte en tus estudios).

Por ello mismo, debemos pararnos a pensar en vacaciones, y ponernos en una de aquellas situaciones. Así nos daremos cuenta realmente de lo que tenemos. Y no solo en ese específico caso, sino en muchos más. Nunca nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que nos lo quitan. Eso nos ocurre a prácticamente todas las personas, sea de la edad que sea y del sexo que sea. Incluso hasta los más pequeños son una prueba más de esto.

Es un error acostumbrarnos a los placeres que la vida nos da en ciertos momentos, y que acabamos por incluirlos en la parte de cosas habituales. Tanto es así que a medida que los placeres que vas obteniendo aumentan, llega un punto en el que estos irán desapareciendo y la frustración irá en aumento. Al final, lo que nos queda es la tristeza de perder algo que uno pensaba que ya sería para siempre.