Mostrando entradas con la etiqueta quedada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta quedada. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de marzo de 2012

Buscando nuevos horizontes

Marzo 2012

Un momento diferente, fuera de la monotonía de nuestras quedadas. Yo y X volvimos a quedar, pero el cielo nos haría pasar una mala jugada. Las nubes se reunieron encima de nuestras cabezas y empezó a diluviar. En estos casos, hay que tomar rápidas decisiones, ya que en plena calle no nos podíamos quedar. A pocos metros estaba la Biblioteca Municipal, lugar en el que finalmente nos acogimos.

Sin saber muy bien que hacer, entre el silencio "ensordecedor", nos adaptamos a las circunstancias y, con revista en mano, nos sentamos a leer. Curiosa situación, la cual no nos imaginábamos al principio de la tarde que iba a acabar como acabó. Estuvimos prácticamente todo el rato allí, y pese a la tranquilidad del lugar, alguna que otra risa disimulada hubo.

Al salir, el cielo nos dio una tregua para volver a casa. Realmente me iba con la sensación de haber sido un día completamente distinto a los otros, cosa que me gusta. A veces no nos damos cuenta de la cantidad de momentos especiales y diferentes podemos vivir junto a otra, únicamente nos centramos en un único punto, cerrando nuestras mentes sobre posibles ideas que quizás puedan ser mejores que las de siempre.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ni mejor ni peor

Febrero 2012

Dos semanas eternas sin ver a X. Al fin, pudimos de nuevo coincidir en una tarde. Las 5 de la tarde y el Sol aún no se había escondido entre las montañas, iluminando mi rostro. Ese mismo día debía de visitar a mi querida casa de los últimos dias: la autoescuela. Junto a ella, fuimos para organizar un tema de horarios sobre las prácticas de conducir. Después de eso, pusimos rumbo a un camino que hasta ese momento no habíamos recorrido. Entre el bosque se habría un paso bastante bonito. La oscuridad se hacía notar conforme los minutos pasaban.

En uno de aquellos momentos, la conversación se desvió ligeramente hacia un terreno que no dominaba. Más bien que no me había preparado qué decir si sucedía. Me preguntó qué me pasaba el pasado sábado, aquel día que estuve "borde" con ella y sin ganas de dirigirle la palabra. Cuando le dije que "ya lo entendería algún día" estoy prácticamente seguro de que sabía a lo que me refería. Cambiamos los dos de conversación rápidamente, cada uno supongo que por sus intereses. Ahí quedó todo.

Buena relación, esto no cambia ni a mejor ni a peor. No me conviene para nada, y lo sé. Pero de momento el corazón le está ganando la batalla a mi cabeza.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Un día igual de diferente...

Febrero 2012

Una semana más, recorría ese camino, el cual podía hacer con los ojos cerrados, para recoger a X. Esta vez, tocaba ir a mi casa. Recorrimos un poco el pueblo para hacer tiempo antes de llegar a nuestro destino. Habían pasado 8 días desde que la vi por última vez, pero para mí fueron como meses. 

Una vez abierta la puerta, me dispuse a enseñarle todas las habitaciones. Acabamos en la mía, medio-tumbados en la cama hablando y riéndonos con algunos de mis extraños libros. La tarde-noche marchaba tal y como me esperaba. El hambre apretaba, así que estuvimos en la cocina merendando. La "Nutella" iba a ser la protagonista gracias a la afición por el chocolate de X. 

A excepción de las últimas semanas, no hacía falta que se marchase tan pronto a su casa ya que no tenía tareas pendientes por hacer, así que tuvimos tiempo para estar cómodos, jugar con los dardos, e incluso apostarnos cualquier cosa para ver quién era el primero en acertar en el centro de la diana. Sin haber jugado antes, ganó la  apuesta, aunque tenemos pendiente con el qué castigarme.

Como buen caballero, la acompañé ya caída la noche hacia su portal, y volví solo, con el aire frío golpeándome los ojos que se descubrían por encima de mi bufanda. 

miércoles, 1 de febrero de 2012

Una habitación para dos

Febrero 2012

Las gotas caían tímidamente en la calle. Fue acrecentando la fuerza con la que caían a medida que me acercaba a mi destino. Yo caminaba a paso ligero con la compañía de mi paraguas, aunque en pocos instantes iba a ver una invitada. Como no, X me esperaba junto al suyo cerca del punto de encuentro. Tras saludarnos, se lo guardó, me cogió del brazo, y comenzamos a caminar bajo mi paraguas. 

El frío siberiano y la manta de agua-nieve que caía sobre nosotros nos hicieron replantear qué íbamos a hacer. Antes de todo, compramos algo para llevarnos a la boca. Cada paso que dábamos significaba la vuelta al punto de partida, su portal. Minutos más tarde, llegamos mojados a pesar de nuestro intento de cobertura. Me invitó a subir a su casa por primera vez, y acepté. Arriba nos esperaba su precioso gato, con el que nos metimos dentro de su habitación con la puerta cerrada. No había nadie más.

Estuvimos hablando y riéndonos continuamente. Ella empezó a enseñarme todo lo de su habitación, tanto lo más general hasta el más pequeño detalle. Pese a todo, el centro de atención era su pequeño gato, quien me había cogido cariño y jugábamos mientras estábamos ella y yo sentados en la cama. La radio sonaba de fondo... Recuerdo que era Queen y uno de sus famosos temas. Prácticamente 2 horas juntos, conversando sobre cualquier cosa y con el ordenador portátil acomodados los dos sobre su cama. Cada sonrisa suya me llegaba como un haz de felicidad. 

Ya era tarde, el gato dormía en su rincón y el hambre de la cena apareció. Afuera me esperaba un camino de 10 minutos a pie con un viento gélido, pero esas horas junto a ella refugiados en su acogedora habitación me servía de alivio.

miércoles, 25 de enero de 2012

Paso tras paso...

Enero 2012

La noche, como todas estas últimas noches, era fría. X y yo caminábamos a través de las calles aparentemente desiertas. Al menos en mi interior esa era la única sensación que tenía, las personas de mi alrededor las obviaba como si fueran un mero decorado. Con una bolsa de golosinas recién comprada, anduvimos sin rumbo alguno hacia lo desconocido, únicamente las farolas iluminaban el camino.

Un termómetro marcaba 7 ºC, aunque la sensación térmica era mucho más baja. Decidimos, mientras conversábamos sobre diferentes temas, tomar una dirección entre un parque oscuro, en el cual los únicos signos de vida los protagonizaban los pájaros y algún que otro deportista que pasaba corriendo a lo lejos. Debajo de capas y capas de prendas de ropa, ella y yo seguíamos nuestra andanza por territorio desconocido, pero a la vez especial. La luna nos recibía a cada uno de los lugares que íbamos pasando. Decidimos volver ya que era tarde. 

Los momentos junto a ella me llenan por dentro y siento que es una pieza de mí que si se desmonta, caeré sin poder evitarlo. La despedí como siempre, en el portal de su casa. Cinco minutos más tarde, la echaba de menos. Veía a parejas por la calle agarrados de la mano, por las cuales fluyen todos sus sentimientos... Siento envidia y desearía que pronto me llegue mi turno, y poder compartirlo en este rincón. Mi Blog.

miércoles, 18 de enero de 2012

El amor es "ciego"

Enero 2012

Las apuestas, apuestan son, así que tocó cumplirlo. X y yo, mientras una pequeña disputa por a ver quién acertaba una fecha concreta, nos quisimos apostar algo para que lo cumpliera quien no tuviese razón. Gracias a mi BlackBerry, salimos de dudas y acerté. No quise ser malo y le dije que pensara algún castigo para cumplir por fallar. Ella, hilando temas anteriores que habíamos hablado, me propuso que iría a ciegas (ojos cerrados) durante un rato por la calle. Por supuesto, acepté.

Me agarró fuerte del brazo como si le fuera la vida en ello y, sin poder ver ella, comenzamos a andar. La escena debo reconocer que era un tanto extraña pero romántica a la vez. En cierto modo era una prueba de confianza y lo superó con creces. Juntos fuimos calle arriba, abajo, izquierda y derecha, mientras el frío y la noche seguían presente en nuestro camino. Estábamos bien arropados, entre risas y demás. Estuvo cerca de 40 minutos sin abrir los ojos, sin soltarme y sin ningún gesto de vergüenza por lo que hacía sino todo lo contrario, alegre y sonriendo. 

No sé exactamente qué sentí en esa situación. Realmente parecíamos una pareja, además que mis amigos y gente que nos conocen opinan lo mismo, pero yo desgraciadamente siempre debo rectificarlos al ver que, en realidad, el lazo que nos une a X y a mi es de una amistad.

miércoles, 11 de enero de 2012

Dulces tardes

Enero 2012

Ya es prácticamente habitual el quedar con X y acabar en la cola de la pastelería esperando el turno para comprar. Detrás de aquellos transparentes cristales se encontraba la merienda que nos íbamos a llevar a la boca esa tarde, aunque no iba a ser la última. 

El capricho del día era un "Donut" de chocolate. No servía otra cosa, únicamente su mente se enfocaba a aquel tipo de pasta. Como buen caballero, no tuve más remedio que estar junto a ella para un lado y para otro. Debido a que en algunas no había, otras estaban cerradas, las posibles tiendas iban descartándose. Incluso en una, después de entrar los dos a preguntar y que no hubiese, X encontró a su madre y tuve tiempo para respirar tranquilo después de tanto trasiego, pero a la vez incómodo por la situación. 

Sin tiempo a la espera, proseguimos el camino hasta llegar a un lugar donde, al fin, conseguimos nuestro objetivo. Digo nuestro porque tuve que pagar yo, ya que ella se dio cuenta que no llevaba dinero encima, pero en ningún momento me apetecía probar ninguno de aquellos "donuts" de chocolate, y menos si tenía que quitarme los guantes para poder comerlos. Era una tarde-noche fría y, en esta época de año en España, aún más, ya que el Sol se despedía de nosotros sobre las 5 de la tarde. 

Sin embargo, yo me encontraba feliz. Los dos teníamos cuerda para rato para poder hablar y pasar una buena tarde juntos. Además, era el día de su cumpleaños y preferí invitarla de todos modos, aunque ya tuviese sus merecidos regalos y una carta escrita a mano por mí.



lunes, 21 de noviembre de 2011

Un rincón especial

Hoy lunes no puedo aguantarme la alegría que llevo encima. Resultaré monótono, lo sé, pero necesito expresar cómo me siento hoy. Finalmente, después de semanas intentando concretar fecha, X me preguntó si me venía bien quedar hoy. Como es lógico, sin pensármelo un segundo, le dije que sí.

Realmente me siento muy feliz de poder volverla a ver. Pese a todo, debo decir que yo la quiero mucho como persona y me encanta escucharla de nuevo después de tantas semanas, aunque estemos como buenos amigos. 

La tarde, pese a la incertidumbre del tiempo de si llovería o no, quedamos sobre las 17.00. En ese momento no caía ni una sola gota, pero se preveía que poco iba a durar el suelo seco. Los dos salimos sin paraguas, y afortunadamente creo que fue un detalle que hizo mejorar la tarde aún más. Después de haber comprado unas "piruletas" de fresa con forma de corazón para cada uno, nos refugiamos de la lluvia en un rinconcito acogedor sentados el uno frente al otro de piernas cruzadas. Prácticamente un par de horas de risas, historias y charlas con ella (ah, y fotos!). 

La lluvia dio una tregua de 10 minutos, los cuales aprovechamos para comprar algo que llevarnos al estómago ya que a ella le apetecía algo de chocolate bien calentito. Una vez acabamos la merienda, nos trasladamos a otro refugio más calentito como era un pabellón deportivo. Así hasta las 21.00 que, como buen chico, la acompañé hasta su portal. Después de una corta charla, nos despedimos con dos besos. Antes de perderla de vista, dije: "Espero verte pronto!" A lo que ella respondió: "Claro que sí!". 

Feliz y contento por este día y pasar con una persona muy especial como es ella esta tarde-noche. Espero poder no escribir ninguna más así, con lo que significaría que no sería nada excepcional el quedar con X. Por lo demás, mi vida sigue igual.