Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Punto y final, o eso creía

(Entrada anterior que va relacionada)

Agosto iba acabando y mis sentimientos aumentaban a pasos de gigante. Mi corazón ya no podía con tanta "presión" por parte de mis amigos, pero sobretodo la que yo me impartía a mí mismo. El espacio era nulo en mi interior, y era hora de echarle valor y decírselo.

Un día quedé con ella para dar una vuelta por un lugar donde no habíamos ido aún. Toda la tarde hablando y como siempre, cómodo y feliz a su lado. Hubieron ciertos momentos en los que me contuve a decírselo por ciertos comentarios que salían de sus preciosos labios que me incitaban a soltarlo. En mi mente me vinieron momentos junto a ella, y personas que me habían estado apoyando y dando ánimos. Sin ir más lejos, la persona que sabía con todo detalle lo que iba a ocurrir esa tarde-noche era mi amigo Álex. Volviendo al tema anterior, la quedada fue de lo más divertida, amena y con mucho cariño por parte de los dos. Incluso llegué a toparme con mi hermana, la cual se quedó sorprendida al verme con una chica tan guapa que no conocía, pero no me importó lo más mínimo (extraño en mí).

Se acercaban las 21.00 y la Luna asomaba entre las dispersas nubes que aún se sostenían en el cielo. De vuelta a su casa, como es lógico, los nervios por mi parte iban en aumento. El camino de vuelta fue de unos 20 minutos, pero al llegar a su barrio, decidimos quedarnos sentados en un banco. La calle estaba desierta, era como si los vecinos hubieran desaparecido para dejar paso a un escenario típico de un corto cinematográfico.

La conversación era de lo más fluida, pero yo sabía que en pocos minutos se iba a marchar porque tenía que cenar. Yo mismo decidí que se fuese porque me sabía mal por si estaban esperando sus padres. Pero ese era el momento de decírselo. Al levantarnos del banco, le dije: "X, te acuerdas de lo que te dije hace 2 semana de que pasara lo que pasara, quería seguir estando como estamos ahora de bien?". Ella, respondió un "Sí" tímido, y proseguí: "Debo decirte que siento algo más por ti, me gustas mucho y te quiero". 

X, a partir de ese instante, fijó sus ojos en los míos sin parpadear. No se lo creía. Su cara era un rostro de los más bonitos que he visto nunca, a pesar de la respuesta que me iba a dar. Con ojos bañados en alguna que otra lágrima, me dijo: "Lo siento, sabes que amigos vamos a serlo siempre, voy a estar siempre a tu lado". Eso era un "No", pero realmente en ese momento no me importó. Después de varios abrazos y una conversación donde ya le acabé diciendo todo lo que sentía y demás, nos despedimos.

En ese preciso instante, me sentía muy contento por superarme a mí mismo, porque nunca creí lo que llegaría a hacer, y me sentía orgulloso. Además, me quité un gran peso de encima. Todo esto prosiguió hasta las 4 de la madrugada, por la noche, mientras hablaba con Álex y le explicaba todo. Ahí me di cuenta que X no iba a ser mía, y que iba en serio. Empecé a llorar y llorar. Cada lágrima mía era un pequeño recuerdo que tenía de ella, yo quería estar junto a ella.

Ya han pasado 3 meses y sigo sin olvidar a X. No puedo por más que lo intento. A pesar de todo, en mi corazón seguirá habiendo esa esperanza de que algún día la vida me sonría de nuevo para poder estar con la persona que amo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El paso de los días de ese verano

(Entrada anterior que va relacionada)

Después de aquel momento tan especial a su lado, ya sólo me quedaba disfrutar de una felicidad que hace mucho tiempo que no conseguía tener. Recuerdo que, a partir de ese día, empecé a sentir un cúmulo de emociones positivas cada vez que la veía. Ya nada iba a cambiar la dinámica de nuestra gran relación (de amistad) hasta prácticamente la conclusión de las vacaciones. 

Momentos como el ir mi grupo de amigos, yo, X y su mejor amiga a Port Aventura para pasar un día mágico. Sentir su aliento tan cerca, aunque resistiéndome a hacer lo prohibido, aguantándome las ganas de decirle todo lo que tenía en mi interior y que a gritos me pedía que lo soltase, por miedo al rechazo, a causa del poco tiempo que llevábamos conociéndonos.

También increíbles momentos durante la noche cuando decidimos tomar un baño después de cenar en la piscina de un amigo. Luego recordábamos la sensación de frío en plenos verano caluroso, y nos refugiábamos como podíamos en un parque cerca de casa de X con las toallas medio-mojadas. Parecía como si el viento pretendiese algo: cuando yo tranquilamente me estiraba en la parte más baja de un tobogán, y X estaba sentada en el suelo (como su mejor amiga y mis dos amigos), incómoda por esa sensación de frío, agarró una toalla y se colocó casi sentada mis piernas, echando la cabeza hacia atrás y apoyando su cuerpo sobre el mío. Los dos tapados con la toalla, me sentí muy a gusto. Intenté abrigarla lo mejor posible y así estuvimos hasta las 5 de la mañana, hora en la que todos nos fuimos a nuestras respectivas casas.

Así hasta un sinfín de días que pasé a su lado, hasta bien acabado Agosto. Si tuviese que describir todos y cada uno de los días, se me acabarían los adjetivos para plasmar lo que sentí.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Silencios que enamoran

(Entrada anterior que va relacionada)

No pasaron ni 24 horas, y ya había quedado con ella y su mejor amiga (inseparables allá donde vayan) a petición de X. Me dijo de ir con ellas a ver un concierto de unos amigos que tocaban, y a dar una vuelta. El concierto acabó cuando llegamos y sólo nos quedó la opción de dar una vuelta. Yo iba con mis dos amigos también (por cuestión de seguridad y defender mi terreno). Fuera bromas, estuvimos realmente a gusto todos, e incluso mi amigo fue a casa de la que me presentó a X para que viniera con nosotros. 

Finalmente, acabamos cenando juntos y conociéndonos un poco más todos. X se sentía un poco cohibida y tímida, al igual que su amiga, con la diferencia que su amiga siguió así durante el transcurso de la noche. Ya de vuelta a casa, después de acompañarlas a su portal, estuve pensando y analizando todo lo que había sucedido. Las sensaciones eran fantásticas y la buena relación que llevábamos me hacía presagiar una historia de extenso argumento.

Los días pasaron y solía verla a menudo, no todos los días pero me conformaba. La sorpresa me la llevé cuando un día me llamó a las 18.00 para que fuera con ella y sus dos amigas a dar una vuelta. No me lo esperaba pero, a pesar de mis dudas por ir con 3 chicas por la calle, acepté para verla. Después de caminar un rato por el pueblo, cogimos el bus para volver a su casa. X y yo nos paramos en su portal, mientras que sus dos amigas siguieron para llegar a sus respectivas casas. En ese momento, a pesar de que había quedado con mi grupo, y llegaba 5 minutos tarde, fui a acompañarla a casa.

Estuvimos en su portal hablando durante 20 minutos aproximadamente. Me sentía tan feliz estando con ella que no me di cuenta de la hora. Mi teléfono móvil sonó 3 veces, llamadas procedentes de mis amigos olvidados, pero no respondí. Sólo me interesaba en ese momento estar junto a ella. Finalmente, llegó la hora de despedirnos, porque ya me sabía mal. Al decirle que me iba, hubo un silencio de unos segundos que se masticaron en el ambiente. Me recordó a los típicos momentos cinematográficos en el que después del silencio deriva un solo beso, pero pensé que era demasiado pronto, y decidí no estropear todo, besándola dos veces en cada una de sus suaves mejillas. Me lanzó una 'sonrisilla' y un "Adéu" más bien susurrado.

CONTINUARÁ...

jueves, 20 de octubre de 2011

Algo más que amigos...

Es inútil pensar que nunca te vas a enamorar. Sin ir más lejos, a mis 18 años, he comprobado en primera persona qué es ese desconocido y la vez tan conocido sentimiento. Realmente complicado dejar escrito en un papel de qué se trata este estado emocional, qué sientes en ese momento. 

Un verdadero amor lo defino como aquel en el que cada momento te acuerdas de esa persona. Hasta con el más insignificante detalle te viene a la mente su sonrisa. Ese cosquilleo en el estómago cuando la tienes cerca, ese aire que respiras proveniente de su perfume... Estar a su lado es lo único que te llena, mas no siempre estás con ella, y sientes su ausencia magnificada el doble. Escuchar un "te quiero" susurrándote el oído, y sentir que el resto del mundo desaparece de repente.

Gracias al amor, puedes comprender la vida bajo otro punto de vista, llena de nuevas vivencias y experiencias. Pero, desgraciadamente, muchas de aquellos amores deciden partir hacia rumbos distintos, y no siempre es una decisión consensuada por las dos partes. En ciertos casos, extrañar a esa persona que ya no está contigo hace que no la olvides, que siga en tu memoria clavada como una flecha, la cual no puedes quitarte sin padecer dolor. 

A pesar de todo, éste es un sentimiento innato que va madurando conforme el tiempo. Las personas se necesitan las unas a las otras y, por lo que a mí me respecta, seguiré persiguiendo al amor hasta conseguirlo o hasta que mi orgullo empiece a desprenderse de mí.

jueves, 13 de octubre de 2011

Como el primer día...

Así es como me siento yo estos últimos días. Esa sensación, ese cosquilleo cuando hablas con esa persona de nuevo después de esos cuatro intensos meses, en los que ha ocurrido de todo.

Durante este tiempo he sentido prácticamente todo lo que una persona puede sentir hacia otra: simpatía, alegría, afecto, cariño y amor, y a la vez que decepción, frustración y tristeza. También he de decir que he aprendido mucho en este periodo y me he encontrado con mi verdadero "yo", superando mis miedos y demás barreras psicológicas que me impedían decir un simple "te quiero" o declararme.

Pero eso pasó a segundo plano cuando, aunque no hayas sido correspondido y sigas como siempre, de un día para otro pases del cielo al infierno. Y para mí, ese infierno era perder el contacto con esa persona. Ese miedo constante a no poder estar a su lado, llegó. Y todo esto se alargó hasta casi cuatro semanas.

Aunque nuestra relación llegó a ser más que una simple amistad, no pude llegar a tenerla como pareja, y a pesar de todo, mis recuerdos veían luz cada día, y por consiguiente, extrañaba aún más todos aquellos bonitos momentos vividos con ella. Pensé que, de los dos, era el único que llegaba a sentir tristeza por ello, pero me equivocaba.

Tuvo que pasar un hecho este sábado pasado (no especialmente bueno, sino todo lo contrario) para que tomáramos contacto de nuevo preguntándole sobre su estado de salud. Ahí nos dimos cuenta lo mucho que nos necesitábamos el uno al otro. 

Doy gracias a aquellos pequeños detalles que han hecho posible reescribir mi guión para volver a estar con una de las personas más importantes de mi vida actualmente. Lo que desconozco es... ¿Qué hubiera pasado si no hubiera ocurrido nada este sábado?