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viernes, 24 de febrero de 2012

Pasado pisado

Después de varias semanas, traigo una canción de nuevo. Este caso, Comando Tiburón ha lanzado su exitazo con la canción "Pasado Pisado", últimamente muy escuchada:


Para seguir con la tradición, este tema me recuerda a X. Ella fue quien me la enseñó en su casa cuando estábamos los dos sentados en la cama. Uno de los mejores momentos junto a ella que dudo que se pueda superar visto lo visto estos últimos meses. Resulta curioso que el estribillo sea: "Ahora no lloro, tampoco sufro, ya no hay llanto. Ahora no lloro, tampoco sufro, pasado pisado". Indirectas que la vida te cuela y que te hace pensar que todo este sufrimiento no está mereciendo la pena.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Vacaciones de artes y ciencias

Tan sólo 3 años hace de esto. Han habido pocas ocasiones en las que he podido disfrutar un verano con mi familia en algún destino que no habíamos conocido aún. Una de esas pocas veces fue a Valencia. La ciudad de las Artes y las Ciencias nos esperaban. En este caso, sólo yo y mis padres fuimos.

Una vez llegamos en coche, ese lugar me pareció de lo más bonito que había visto en mucho tiempo. Los edificios tan modernos diseñados por el famoso arquitecto español Santiago Calatrava me sorprendían por su gran tamaño y su perfecta complejidad. Teníamos reservado un hotel prácticamente al lado, muy discreto pero realmente lujoso. 

No estaba muy acostumbrado en viajar en familia, lo cual me notaba extraño, pero me fui adaptando y acabé por disfrutar aquellos días lo máximo posible. La parte científica de todo ese "museo" moderno me recordó a Cosmocaixa de Barcelona. Era muy parecido y, aun así, me encantó. El día siguiente fuimos a visitar el Oceanográfico, un acuario submarino inmenso e impresionante. Finalmente, tuvimos la oportunidad de ver una película en una pantalla que cubría todo nuestro campo visual, ya que era una "casi" media esfera de pantalla.

En general, fueron unas buenas vacaciones, diferentes diría yo. Además, tuve la ocasión de pasarme por el Circuito Urbano de Valencia de Fórmula Uno, y como buen aficionado a ese deporte, me hizo realmente ilusión. Inusuales vacaciones que desde entonces no he tenido oportunidad de repetir.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Un día de compras diferente...

Un recuerdo no siempre tiene que estar relacionado con lo que hagas de especial, si no que muchas veces lo más importante son las personas con las que compartirás ese momento. Hasta la más simple cosa que puedas hacer en un día puede cambiar directamente a mejor si al lado tienes a un amigo o amiga.

Un claro ejemplo fue un día de verano, precisamente este año, mientras hablaba una noche con X. Yo le expliqué que tenia la necesidad de comprarme algo de ropa, ya era hora de renovarla. Entre bromas, le insinué que podía acompañarme y así que me aconsejara. Ella, sin dudarlo, aceptó y justo después decidimos día y hora. Su amiga también iba a acompañarnos ya que necesitaba comprarse algo ella también, pero no me importaba lo más mínimo.

Una vez llegó el día, vinieron a mi portería y nos fuimos andando hacia el centro comercial, que estaba a unos 20 minutos. La experiencia de estar junto a dos chicas allí fue de lo más entretenido. Me llevaban de lado a lado, sin tiempo para descansar. Recorriendo cada uno de los pasillos, a medida que daba más pasos, el peso de la ropa que me iban dejando aumentaba, sintiéndome un perchero movible. Mi única tarea era decidir si me gustaba o no pero, por lo demás, el dominio lo tenían ellas.

En el probador, me cambiaba de ropa y ellas, pendientes afuera, me daban el visto bueno. Parecía otra típica escena de Hollywood, lo único que faltaba es la música de fondo. Me compré bastantes cosas y el dinero escapó de mi cartera.

Hubo momentos en los que me quedé a solas con X, mientras que su amiga y su madre (que vino al final de la tarde) entraban en más tiendas. Simplemente me encantó. Finalmente, volvimos en coche y me dejaron en casa de un amigo, que había quedado para cenar con ellos. Llegaba tarde, pero sabía que me iban a disculpar si les contaba cómo había ido mi día.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Libre durante cinco días

(Entrada anterior que va relacionada)

Al llegar allí, no teníamos mucha idea de cuándo íbamos a volver, ya que las fiestas acababan una semana pero nosotros no estábamos dispuestos a estar esos siete días, ya que no teníamos suficiente dinero para subsistir entre las cuatro paredes de la casa de mi pueblo. Por lo tanto, decidimos disfrutar al máximo cada día. Al llegar, lo primero que hicimos, aparte de dejar el equipaje en las habitaciones, nos subimos de nuevo a las bicicletas, recaudamos dinero entre los cuatro y entramos al supermercado.

Era la primera vez que estábamos solos, sin tener la mirada de nuestros padres sobre nosotros. Esa misma noche había fiesta taurina y compramos algo para llevarse al estómago después de la cena, ya que a esas altas horas de la noche el apetito vuelve de nuevo. Además, para celebrarlo, decidimos también comprar algo de vodka negro y alguna que otra bebida más. La noche acabó realmente bien, entre risas y alguna que otra copa de más que nos hizo soñar, incluso antes de dormir...

Los días siguientes fueron algo similares: la brisa del mar, el sol, el agua cristalina, paseos en bicicleta y visitar otros sitios como turistas. La única vía de contacto con los otros amigos de Barcelona y personas a las que echábamos de menos, como en mi caso, X, era únicamente la red WIFI del celular de uno de nosotros. Por lo demás, nos sentíamos como si hubiera retrocedido el tiempo más de una década. Es así cómo en muchos lugares y rincones del mundo viven su vida. 

Finalmente, después de cinco intensos días, decidimos volvernos tal y como llegamos. Ninguna complicación de última hora y el viaje fue de lo más tranquilo. Al llegar a la estación, la lluvia fue lo primera que nos esperaba. Horas después, frente al ordenador, una persona conectada a Facebook me daba la bienvenida de nuevo.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Viaje en tren... y bicicletas

Eran mediados de Julio y estaba disfrutando las vacaciones al máximo. Pero, hasta ese momento, no había hecho nada fuera de lo normal. A falta de pocos días para el inicio de las fiestas de mi pueblo, propuse a mis mejores amigos que se vinieran conmigo. El problema era cómo llegar allí y cómo desplazarnos sin coche propio (está situado a más de 150 km). Mis padres ese verano no estaban con muchos ánimos para ir y, por consiguiente, tuvimos que buscar la manera de llegar a nuestro destino. Ese no era el único obstáculo que nos podía impedir viajar hacia allá, sino además, ya que en mi pueblo no hay transporte público y para llegar a la zona costera (apenas a 8 km de allí) necesitábamos algo para movernos rápidamente. 

Al final, sin saber a ciencia cierta cómo íbamos a llegar, nos preparamos el equipaje en una mochila más bien grande, nos subimos a nuestras bicicletas y nos dirigimos a la estación del tren. Después de unas grandes dificultades para subir nuestros artilugios en él, estuvimos separados en dos vagones diferentes los cuatro amigos que éramos. Más tarde, tuvimos que pararnos en el último destino de esa línea. La "pesadilla" acababa de comenzar.

Nos informamos de cuál era el tren que definitivamente nos dejaría justo en mi pueblo. Únicamente pasaban dos cada día que tuvieran parada donde nosotros queríamos y, por suerte aún quedaba uno por llegar. Consumimos las horas que estuvimos esperando con un juego de naipes en mitad del andén. Al llegar la hora, por el horizonte divisamos un tren más bien antiguo y con poca capacidad para transportar personas. Cuando paró en frente de nuestras narices, una marea de gente estaba contenida entre las 2 paredes del tren. Para más aliciente, nosotros, con nuestras 4 bicis, debíamos de ser rápidos antes de que cerraran las puertas de los vagones. 

Sin pensar en la integridad física de los ocupantes, prácticamente salté del andén con mi bicicleta, la cual se sumergió entre los cuerpos de las personas. No estaba dispuesto a quedarme fuera en el andén. Por suerte, encajamos todos dentro como un "Tetris" perfecto.

A medida que avanzábamos paradas, la afluencia de personas disminuía exponencialmente, más aún cuando se detuvo en la parada de "Port Aventura". Después de casi 2 horas, llegamos sanos y salvos a nuestro destino.

CONTINUARÁ...

viernes, 25 de noviembre de 2011

Un cielo lleno de luces

La canción de esta semana es "relativamente" novedosa. Se llama "Lighters", cantada por Bad Meets Evil ft. Bruno Mars. Quizás sea una de las que más escucho estos días atrás y, como me gusta mucho, he decidido dedicarle una entrada. Para los que no la conozcáis, aquí tenéis:


No pretendo escribir demasiado sobre esta canción. El motivo es que no quiero resultar repetitivo en el sentido de contar la misma historia de siempre, aquello que predomina en mi cabeza día a día. Únicamente decir que, como ya llevo haciendo desde que puse la primera canción, éstas me recuerdan a momentos en mi vida desde el pasado más próximo como el más lejano, y el tema de "Lighters" me inspira deseo y esperanza de ver si algún día, al abrir los ojos, me toparé con algo novedoso que me llenará de felicidad. Tal y como canta Bruno Mars: "(...) I open my eyes, and now all I wanna see is a sky full of lighters" ("Abro los ojos y ahora todo lo que quiero ver es un cielo lleno de luces").



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Punto y final, o eso creía

(Entrada anterior que va relacionada)

Agosto iba acabando y mis sentimientos aumentaban a pasos de gigante. Mi corazón ya no podía con tanta "presión" por parte de mis amigos, pero sobretodo la que yo me impartía a mí mismo. El espacio era nulo en mi interior, y era hora de echarle valor y decírselo.

Un día quedé con ella para dar una vuelta por un lugar donde no habíamos ido aún. Toda la tarde hablando y como siempre, cómodo y feliz a su lado. Hubieron ciertos momentos en los que me contuve a decírselo por ciertos comentarios que salían de sus preciosos labios que me incitaban a soltarlo. En mi mente me vinieron momentos junto a ella, y personas que me habían estado apoyando y dando ánimos. Sin ir más lejos, la persona que sabía con todo detalle lo que iba a ocurrir esa tarde-noche era mi amigo Álex. Volviendo al tema anterior, la quedada fue de lo más divertida, amena y con mucho cariño por parte de los dos. Incluso llegué a toparme con mi hermana, la cual se quedó sorprendida al verme con una chica tan guapa que no conocía, pero no me importó lo más mínimo (extraño en mí).

Se acercaban las 21.00 y la Luna asomaba entre las dispersas nubes que aún se sostenían en el cielo. De vuelta a su casa, como es lógico, los nervios por mi parte iban en aumento. El camino de vuelta fue de unos 20 minutos, pero al llegar a su barrio, decidimos quedarnos sentados en un banco. La calle estaba desierta, era como si los vecinos hubieran desaparecido para dejar paso a un escenario típico de un corto cinematográfico.

La conversación era de lo más fluida, pero yo sabía que en pocos minutos se iba a marchar porque tenía que cenar. Yo mismo decidí que se fuese porque me sabía mal por si estaban esperando sus padres. Pero ese era el momento de decírselo. Al levantarnos del banco, le dije: "X, te acuerdas de lo que te dije hace 2 semana de que pasara lo que pasara, quería seguir estando como estamos ahora de bien?". Ella, respondió un "Sí" tímido, y proseguí: "Debo decirte que siento algo más por ti, me gustas mucho y te quiero". 

X, a partir de ese instante, fijó sus ojos en los míos sin parpadear. No se lo creía. Su cara era un rostro de los más bonitos que he visto nunca, a pesar de la respuesta que me iba a dar. Con ojos bañados en alguna que otra lágrima, me dijo: "Lo siento, sabes que amigos vamos a serlo siempre, voy a estar siempre a tu lado". Eso era un "No", pero realmente en ese momento no me importó. Después de varios abrazos y una conversación donde ya le acabé diciendo todo lo que sentía y demás, nos despedimos.

En ese preciso instante, me sentía muy contento por superarme a mí mismo, porque nunca creí lo que llegaría a hacer, y me sentía orgulloso. Además, me quité un gran peso de encima. Todo esto prosiguió hasta las 4 de la madrugada, por la noche, mientras hablaba con Álex y le explicaba todo. Ahí me di cuenta que X no iba a ser mía, y que iba en serio. Empecé a llorar y llorar. Cada lágrima mía era un pequeño recuerdo que tenía de ella, yo quería estar junto a ella.

Ya han pasado 3 meses y sigo sin olvidar a X. No puedo por más que lo intento. A pesar de todo, en mi corazón seguirá habiendo esa esperanza de que algún día la vida me sonría de nuevo para poder estar con la persona que amo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Todo sin ti es nada

Esta semana os traigo un tema bastante conocido para aquellos que les guste el grupo Sum 41. La canción "With me" es una canción con una letra preciosa que me emociona cada vez que la escucho. 


El recuerdo que me viene a la mente es precisamente de esta misma época del año pero del 2010. Me la recomendó una amiga que por entonces me gustaba bastante, aunque no había realmente sentimientos fuertes de por medio, así que solo fue un "capricho" de algún modo. De todas maneras, siempre me trae un buen recuerdo de este mes y cómo acabó el año para mí teniendo en mi reproductor este tema. Luces de Navidad y el amor a una persona es lo que me viene primero cantando la bonita letra, la cual empieza: "I dont want this moment to ever end, where everything's nothing without you" (No quiero que este momento acabe nunca, donde todo es nada sin ti).

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El paso de los días de ese verano

(Entrada anterior que va relacionada)

Después de aquel momento tan especial a su lado, ya sólo me quedaba disfrutar de una felicidad que hace mucho tiempo que no conseguía tener. Recuerdo que, a partir de ese día, empecé a sentir un cúmulo de emociones positivas cada vez que la veía. Ya nada iba a cambiar la dinámica de nuestra gran relación (de amistad) hasta prácticamente la conclusión de las vacaciones. 

Momentos como el ir mi grupo de amigos, yo, X y su mejor amiga a Port Aventura para pasar un día mágico. Sentir su aliento tan cerca, aunque resistiéndome a hacer lo prohibido, aguantándome las ganas de decirle todo lo que tenía en mi interior y que a gritos me pedía que lo soltase, por miedo al rechazo, a causa del poco tiempo que llevábamos conociéndonos.

También increíbles momentos durante la noche cuando decidimos tomar un baño después de cenar en la piscina de un amigo. Luego recordábamos la sensación de frío en plenos verano caluroso, y nos refugiábamos como podíamos en un parque cerca de casa de X con las toallas medio-mojadas. Parecía como si el viento pretendiese algo: cuando yo tranquilamente me estiraba en la parte más baja de un tobogán, y X estaba sentada en el suelo (como su mejor amiga y mis dos amigos), incómoda por esa sensación de frío, agarró una toalla y se colocó casi sentada mis piernas, echando la cabeza hacia atrás y apoyando su cuerpo sobre el mío. Los dos tapados con la toalla, me sentí muy a gusto. Intenté abrigarla lo mejor posible y así estuvimos hasta las 5 de la mañana, hora en la que todos nos fuimos a nuestras respectivas casas.

Así hasta un sinfín de días que pasé a su lado, hasta bien acabado Agosto. Si tuviese que describir todos y cada uno de los días, se me acabarían los adjetivos para plasmar lo que sentí.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Silencios que enamoran

(Entrada anterior que va relacionada)

No pasaron ni 24 horas, y ya había quedado con ella y su mejor amiga (inseparables allá donde vayan) a petición de X. Me dijo de ir con ellas a ver un concierto de unos amigos que tocaban, y a dar una vuelta. El concierto acabó cuando llegamos y sólo nos quedó la opción de dar una vuelta. Yo iba con mis dos amigos también (por cuestión de seguridad y defender mi terreno). Fuera bromas, estuvimos realmente a gusto todos, e incluso mi amigo fue a casa de la que me presentó a X para que viniera con nosotros. 

Finalmente, acabamos cenando juntos y conociéndonos un poco más todos. X se sentía un poco cohibida y tímida, al igual que su amiga, con la diferencia que su amiga siguió así durante el transcurso de la noche. Ya de vuelta a casa, después de acompañarlas a su portal, estuve pensando y analizando todo lo que había sucedido. Las sensaciones eran fantásticas y la buena relación que llevábamos me hacía presagiar una historia de extenso argumento.

Los días pasaron y solía verla a menudo, no todos los días pero me conformaba. La sorpresa me la llevé cuando un día me llamó a las 18.00 para que fuera con ella y sus dos amigas a dar una vuelta. No me lo esperaba pero, a pesar de mis dudas por ir con 3 chicas por la calle, acepté para verla. Después de caminar un rato por el pueblo, cogimos el bus para volver a su casa. X y yo nos paramos en su portal, mientras que sus dos amigas siguieron para llegar a sus respectivas casas. En ese momento, a pesar de que había quedado con mi grupo, y llegaba 5 minutos tarde, fui a acompañarla a casa.

Estuvimos en su portal hablando durante 20 minutos aproximadamente. Me sentía tan feliz estando con ella que no me di cuenta de la hora. Mi teléfono móvil sonó 3 veces, llamadas procedentes de mis amigos olvidados, pero no respondí. Sólo me interesaba en ese momento estar junto a ella. Finalmente, llegó la hora de despedirnos, porque ya me sabía mal. Al decirle que me iba, hubo un silencio de unos segundos que se masticaron en el ambiente. Me recordó a los típicos momentos cinematográficos en el que después del silencio deriva un solo beso, pero pensé que era demasiado pronto, y decidí no estropear todo, besándola dos veces en cada una de sus suaves mejillas. Me lanzó una 'sonrisilla' y un "Adéu" más bien susurrado.

CONTINUARÁ...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El inicio en una despedida

(Entrada anterior que va relacionada)

No sólo hablamos en persona, sino que, al despedirnos, no perdimos en ningún momento el contacto. Facebook era nuestra vía de comunicación. Cada día que hablaba con ella, me sacaba una sonrisa de oreja a oreja, de aquellas que únicamente aparecen frente a esa persona que hacía latir tu corazón más rápido.

En esos momentos, yo ya acababa el instituto y me disponía a hacer la Selectividad. Posiblemente en esa situación en la que sólo pensaba en X no era la más idónea para adentrarte en unas pruebas para la universidad realmente importantes. Una vez llegaron esos días, ella me daba ánimos y me deseaba suerte para el examen. Aquellas noches las pasaba hablando con ella, en vez de estudiar para los exámenes que tenía el día siguiente. Inconsciente de mí, me la jugaba, pero finalmente no tuvo repercusión alguna en mis notas finales. Después de eso, mi vida estudiantil acabó en ese mismo instante (hasta el inicio de la Universidad el 26 de Septiembre). Sólo me centraba en X, era lo único que me importaba, mas ella no había acabado aún las clases. 

Casualmente, fui invitado por la querida amiga de mi amigo (a la que le debo todo por darme la oportunidad de conocer a X) a la fiesta de despedida que tenían en su instituto de 4º ESO. Por supuesto, ese día X también iba a estar en esa fecha marcada. 

Al llegar el día, bien vestido, cual invitado a una cena de Hollywood, me dirigí con mi mejor amigo cerca de la playa del pueblo de al lado bien entrada la noche. Ahí se daban cita muchísimas personas que no conocía procedentes de los cursos de sus institutos, pero mis ojos únicamente buscaban a una persona. Cuando cruzamos miradas, ella me llamó con un simple gesto de mano y yo, obediente, me acerqué a hablar con ella.

Estuvimos hablando como si nos conociéramos de toda la vida, y empezó a presentarme a compañeros suyos. Bien es cierto que ciertas bebidas que tomé previamente me hicieron "soltarme" y perder la poca vergüenza que conservaba en mi persona. 

Terminamos la fiesta de despedida perfectamente bien y con la sensación de que no iba a ser la última vez que la vería en persona, sino todo lo contrario.

viernes, 28 de octubre de 2011

Volviendo al pasado

Todo el mundo tiene una canción que, a pesar de que no fuese ni mucho menos la primera que haya escuchado y aficionado en su infancia, realmente es la primera con la que te identificas y que no es cuestión de modas, sino hay un más allá.


Para mi "Perfect" es la mejor canción de mi infancia y la que aún me representa. Ya hace más de 8 años que la escucho, y no me canso. El grupo canadiense Simple Plan es una parte más de mí, ya que con apenas 10 años ya eran mi día a día en mis cascos de mi antiguo "Discman". La frase de ese tema "I'm sorry, I can't be perfect" (Lo siento, no puedo ser perfecto) me marcó toda mi adolescencia, y la sigo llevando conmigo. 

Quien realmente me quiera, me tiene que querer tal y como soy, no puedo dar falsas esperanzas e impresiones mostrando una cara impropia de mi, con tal de llegar a ser lo más perfecto para la otra persona. Pienso que dos personas perfectas no crean la pareja perfectas. En cambio, si no son perfectas, existe una gran posibilidad de que lo sean ambas entre ellas.

Recomiendo al cien por cien este gran grupo canadiense, al que nunca podré agradecerles lo que hacen sus canciones en mi vida.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Pese a la distancia...

Ayer, al irme a dormir, empecé a pensar en todo lo que había vivido ese último año. Sin duda, hubo un cambio importante. Me refiero a que he podido conocer a más personas, visitar sitios nuevos, realizar todo tipo de cosas que nunca hice anteriormente y tener nuevas amistades. Sobre todo esto último. He podido disfrutar con mis amigos de toda la vida y también con nuevas personas que ya son muy importantes en mi vida, y he podido  estar con ellos en persona siempre que he querido. Menos con un amigo: Álex. Él vive en Granada y yo en Barcelona, y nunca hemos podido quedar. La única vía que nos une es Internet. 

A este gran amigo lo conocí gracias a un foro de videojuegos. Tanto él como yo somos grandes admiradores del mundo del motor, y ese fue el vínculo que nos unió en esta amistad, el cual todavía permanece (y espero que para siempre). Nosotros empezamos a conocernos gracias a un torneo que jamás se realizó pero que, sin embargo, nos ayudó para poder estar en contacto. De ese modo, y con nuestro gran clan KART que nos identifica perfectamente (clan al que sólo nosotros dos pertenecemos), nos quedamos un poco distantes hasta pasar unos cuantos meses. 

Al cabo de un cierto tiempo, recibí un mensaje de él para incorporarnos en otro torneo que tampoco se llegó a realizar, pero que definitivamente nos ha servido para tener la gran amistad que tenemos. KART resurgió de sus cenizas. Todo esto ocurrió a principios de este verano (o quizás algunas semanas después de su inicio). A partir de ahí, vía Tuenti (o Facebook), hemos podido comunicarnos entre nosotros. Como él mismo afirma...

Hemos llorado, hemos reído, hemos jugado, hemos pasado sueño, nos hemos dado consejos mutuamente, nos hemos ayudado, nos hemos sincerado en todos los aspectos de la vida. Quién me iba a decir a mí que una persona que vive a tantísimos kilómetros y que no la he podido ver ni una sola vez, le contaría y sabría mi vida prácticamente desde mis inicios racionales hasta hoy día.

Ha habido momentos en que yo echaba de menos tener una charla de las nuestras porque necesitaba a alguien que me comprendiera. Podéis pensar que para eso tengo los amigos de aquí, pero estos amigos, a pesar de ser unas personas importantísimas en mi vida, no tienen porqué ser igual que yo, pensar lo mismo, compartir aficiones... En cambio, Álex es una mera réplica mía, retrasada 2 años y fecundada por otra mujer. 

Estoy segurísimo que el día que nos veamos por primera vez, nos daremos cuenta que todo esto no ha sido simplemente un día a día frente a una pantalla tecleando letras, sino la creación de una grandísima amistad que perdurará a pesar de la distáncia.

Espero que en menos de un año podamos quedar en un gran lugar que me trae grandes recuerdos (En próximas entradas entenderéis porqué) como es el parque de atracciones "Port Aventura" (Tarragona). 

Gracias por comprenderme en todos los momentos difíciles que he tenido, y en los mejores momentos. Puedes estar orgulloso de ser la única persona que sabe todos los detalles de la historia que a día de hoy mueve este blog por lo general, la historia de X.

Eres un crack, no cambies nunca!


viernes, 21 de octubre de 2011

Te sigo esperando...

Cuando escuchas una canción, ¿no te recuerda a alguien o a algún momento de tu vida del pasado? En mi caso sí, y con prácticamente todas. Para ser la primera, pondré una canción que X me pasó hace muchos meses, antes incluso de que se hiciera tan "popular" este verano para algunos. 


La letra coincide casi por completo con lo que sentía hacia ella en muchos instantes de nuestra "amistad". El videoclip no está nada mal, ya que la chica que aparece en él me hace recordar con su sonrisa a la que ya todos sabemos... Aún sigo esperándola y, aunque en un fondo realmente mi raciocinio se active y me diga que estoy haciendo el "tonto" y que debería olvidarla, otra parte me insiste en que esté allí en todo momento, por lo que pueda pasar...

miércoles, 19 de octubre de 2011

Una amistad de "Champions"

Cuando me levanté aquel día 28 de mayo de 2011... Ya ha llovido desde entonces, pero estos casi 5 meses, no han podido enturbiar ese recuerdo, ese día en el que cambió todo en mi interior. 

Todo sucedía con normalidad, absolutamente todo. Tenía planeado quedar con mis amigos y amigas para ver un gran partido. Nada más y nada menos que la final de la "Champions League". En mi pueblo instalaron una pantalla gigante en una de sus parques con motivo de ver en directo grandes acontecimientos televisivos, como fue la final del Mundial. Por este motivo, decidimos verlo allí.

El ambiente que se respiraba era apasionante. Todo el mundo volcado con el fútbol y con el Barcelona (yo incluido). Una vez iniciado el partido, la tensión y los nervios afloraban entre la multitud. La euforia con el primer gol hizo temblar todo el parque, y el griterío se intensificaba al son de los cánticos. En esta situación llegó el descanso en Wembley, al igual que llegó la hora de despedirme de mi vida pasada, llena de malos momentos y sufrimientos continuos, para dar paso a un tren que se acercaba sigilosamente a la luz de la luna. Ese tren tenía un nombre: X. 

Ya caída la noche en mi pueblo, la mejor amiga de un amigo mío pronunció mi nombre con una sonrisilla en la boca, y me acerqué para ver qué quería. Su pregunta, señalando con el dedo, fue: qué te parece la chica rubia de allí? Mi respuesta fue rápida: No está mal, me parece muy guapa. En ese instante realmente no la vi del todo bien. Quizás fuera a causa del nerviosismo interno por la simple razón por la cual estaba yo ese momento en ese mismo parque.

Al final del partido, le pregunté cuál era el nombre de la chica. Una vez dicho esto, me dispuse a hablarle a esa chica rubia tan guapa. Tan solo necesité un saludo suyo para darme cuenta que mi vida cambiaría con ella. A partir de ahí, empezamos la conversación...